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SEGURIDAD PERSONAL
- ¿DEPREDADOR O VICTIMA?
Cuando hablo de seguridad personal suelo dar el ejemplo del gallinero y el
zorro. Si tenemos el nuestro descuidado, sin las medidas minimas de protección
activadas, esto hará que el zorro solo tenga
el trabajo de seleccionar la mejor ave y llevársela sin mayores
contratiempos. Por el contrario, quizá con una simple cerca bien cuidada ya no
le será tan fácil, siendo entonces lo mas probable que busque otro gallinero
menos protegido para lograr su fin. Un ejemplo simple pero que resulta válido !ya
que funciona!.
Este proceder es el natural que plantea la vida salvaje. Un depredador, por mas
feroz que sea, siempre seguirá la regla mas simple en la obtención de su
presa. Entre un ciervo joven ágil y veloz y uno herido indefenso o descuidado,
seguirá la regla del menor esfuerzo.
Lo mismo ocurre con las medidas de protección personal, ya sea en el hogar o en
la calle. Una casa con las medidas adecuadas
sin duda no impedirá que trate de ser vulnerada si ha sido elegida como
blanco. Pero exigirá mayor inversión
en tiempo planificación y horas
hombre para lograrlo, con lo cual
quizá hará pensar en la conveniencia de buscar otra que esté
descuidada. Así de simple!
Y esto es así ya que muchas personas abstraídas por la índole de sus
obligaciones que impone la sociedad actual ya sean laborales o profesionales los
lleva a no tener en cuenta los factores de riesgo que involucra una actitud
descuidada o negligente respecto al tema de seguridad personal, no porque
desconozcan la realidad, sino que viven aislados en su propio mundo.
Muchas
personas a las cuales me ha tocado asesorar al respecto me comentaban que habían
sido victimas de robos o atentados en varias oportunidades, por lo que habían
tomado algún tipo de curso. Sin embargo no habían podido evitar la repetición
de los hechos narrados. Unas pocas preguntas me bastaron para comprobar que
dicha persona podría tomar los mejores cursos en los mejores lugares del
planeta que sin duda no la iban a ayudar en nada. ¿Porqué?
Porque dicha persona no asumía la actitud mental correcta.
Era incapaz de concentrarse en el tema ya que se veía desbordado por sus
obligaciones, lo que hacía descuidar todos los aspectos de su seguridad apenas
cruzaba el umbral de la puerta de su casa. Ya en el coche rumbo a sus
obligaciones se ponía en conferencia telefónica. En los semáforos con la ventanilla baja apoyaba el brazo
por la misma luciendo un costoso anillo y un reloj de iguales características.
Al bajar era muy común que siguiera ocupado en sus tareas concentrado en la
conversación telefónica y sin tan siquiera mirar por donde transitaba o si
alguien lo seguía. ¿Exagero? Doy fé que no.
Al
respecto en alguna charla-debate o seminario en algún momento de su desarrollo
siempre pregunto a los asistentes que prefieren ser : Victimas o
Depredadores Las respuestas no
son coincidentes. Una ventaja que tiene una charla o seminario es que a través
de las necesidades vivencias o acciones de
los participantes puedo interactuar con ellos y me da lugar
para extender el tema tanto como sea necesario con todas las variables que
surjan, pudiendo aclarar toda clase de dudas.
Muchos
en tren de optar prefieren ser Depredadores. Otros se muestran
horrorizados de solo pensarlo, pero tampoco
quieren ser victimas. Otros prefieren tratar de negociar sin saber que
ello implica quedar a merced de la buena voluntad del agresor en la creencia que
este se mostrará magnánimo si cooperamos. En este punto se pone interesante el
debate ya que pueden imaginarse las variables que se presentan.
El
concepto Depredador o Victima parece demasiado cruel, pero así es en la ley de
la selva. ¿Qué tiene que ver la ley de la selva en esto? Se preguntan muchos.
Parto del concepto que las modernas ciudades, especialmente las capitales o a
los grandes centros poblados los considero como una selva de cemento, concepto
este obviamente que no me pertenece pero que sin duda adhiero ya que
representa una cruda realidad a pesar de la existencia
de leyes que intentan regular la convivencia social. En esa Selva o
Jungla de cemento solo existe comida! Lista para engullir! La presa está...Hay
que buscarla! El depredador sale de cacería. ¿Usted quiere ser la Presa?
Pensando
en este concepto opino que lo único que puede salvar a alguien descuidado en su
seguridad personal es que tenga la suerte de La Ley de la Selva que impera en
la Manada...Es decir que hoy le toque a otro! Pero no porque lo hayamos
evitado tomando la actitud adecuada!
Sinó por simple suerte! Mañana quizá
seamos nosotros la víctima!
¿DEPREDADOR O VICTIMA? Piense! La Opción es
suya! Elija con inteligencia
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| Copyright 1999 Juan Carlos Ferreyra tirotactico@hotmail.com Ultima corrección Setiembre 2002 |