Juan Carlos Ferreyra

 

          Moderna Concepcion en el Ejercicio de la Legitima Defensa

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El Presente trabaja fué publicado en el periódico Legítima Defensa Nro. 31 del mes de Febrero de 2001

     ANALISIS DE LA INSTRUCCION DE TIRO TACTICO

 

La instrucción seria y equilibrada de tiro táctico, lleva implícitos muchos factores que deben ser tenidos en cuenta y que son muy importantes, igual o más que en lo referido al tiro deportivo o tiro de diversión, ya que en el tiro táctico no podemos  considerar el efecto lúdico y veremos como el factor de seguridad cambia radicalmente sus conceptos.

            En la Instrucción del tiro defensivo, muchas de las normas de seguridad válidas en la instrucción del tiro deportivo, no son aplicables, o por lo menos no resultan convenientes, ya que en un club de tiro tenemos que mantener a ultranza la boca del arma siempre dirigida hacia el espaldón o talud de tierra, esto es hacia delante, donde se encuentran ubicados los blancos siendo el lugar mas seguro en caso de escaparse un disparo, este irá a  parar donde menos posibilidades de herir a alguien tenga. Ahora bien... en la vida real, ya sea en la vía pública o en un lugar cerrado no tendremos lugar seguro fijo... este variará en función del lugar que se trate... deberemos considerar no solo donde impactarán los disparos directos, sino los probables rebotes, tanto o más peligrosos... Si tuviésemos que repeler una agresión ilegitima en un lugar concurrido con peligro de vida para nosotros o terceros circunstantes, no podríamos desplazarnos con el arma apuntando adelante en ningún momento... los riesgos de un disparo accidental son demasiados y en caso de producirse, con seguridad heriríamos a alguien. El lugar tentativamente más seguro sería en este caso hacia arriba... salvo que tengamos un entrepiso perforable... En un lugar cerrado, deberemos cambiar constantemente la dirección del arma, también en función del entorno, y de circunstantes presentes, debiendo cuidar los posibles rebotes en superficies duras. 

Una regla válida en toda circunstancia la constituye el hecho de mantener el dedo índice fuera de la cola disparadora, hasta no enfrentar el blanco y tener que disparar. Acá también resulta válida la norma que establece la inconveniencia de aligerar los mecanismos de disparo  ya que con el estrés propio del momento, podría  producirse un disparo accidental con resultado incierto. 

Muchos sostienen que en la vida real no debe dirigirse la boca del cañón en ningún momento hacia arriba ya que piensan que esto es igualmente peligroso. Es verdad. Un disparo hacia arriba es seguro mientras tiene su trayectoria ascendente. En su descenso ya el tema cambia. Es capaz de herir gravemente al infortunado que se le cruce en su camino. Ejemplo de ello lo constituyen las fiestas de fin de año con el lamentable saldo de personas muertas o heridas. Es por ello que sostengo que las normas de seguridad varían en función del entorno y del tipo de entrenamiento, sea deportivo defensivo o táctico no habiendo reglas fijas que puedan ser aplicadas en todos los casos. 

En definitiva, deberemos considerar que siempre reaccionaremos como estemos entrenados. Siendo así, si hemos enfatizado en las normas de seguridad imperantes en un polígono, lo más probable, en caso de tener que desenfundar nuestra arma siempre la dirigiremos hacia delante en nuestro trayecto... porque  tenemos fijada nuestra  memoria neuromuscular en esa acción... Otra medida de seguridad aplicable a un polígono o club de tiro pero inadecuada en el tiro defensivo, la constituye el hecho de terminar un entrenamiento y  descargar el arma procediendo a enfundar luego. Esto, de suceder en la realidad nos dejaría inermes frente a un contraataque. También acá  comprobamos la inconveniencia de desarrollar hábitos fijos en materia de seguridad.                     

                    LA PREPARACIÓN MENTAL EN EL TIRO TACTICO

Siempre trato de explicar, para quienes me consultan sobre  tomar un curso de tiro defensivo, que no solo se debe inquirir sobre cuantas horas de duración tiene... Ni siquiera el costo del mismo...o  cual es la mejor arma para realizarlo...

Cada instructor debe tener su propia concepción de la docencia. En este caso yo enfatizo en una evaluación previa que excede la aptitud moral, las armas, el equipo o la parte económica... Esta parte importantísima es la preparación mental que debe tener el aspirante.

La preparación mental inicial puede decirse que constituye  el reconocer la necesidad de asumir legalmente el derecho constitucional de ejercer la legítima defensa. Una vez reconocida esa necesidad, resulta imprescindible comenzar a trabajar en dos direcciones, para mi en forma simultánea e insoslayable. Una la constituye la parte legal. Otra la que involucra la actitud mental y el desarrollo de técnicas que coadyuden a aceptar el duro entrenamiento necesario, tanto físico como técnico referido al uso de las armas. Ambas deben ir de la mano.

La parte legal debe estar manejada por un jurista especializado, que nos guiará en sus alcances y limitaciones, a fin de no vulnerar la Ley. La otra parte, no menos importante, debe constituirla el instructor de tiro, que también deberá ser especializado no solo en la parte de manejo administrativo y que nos brinde capacidad de acertar a un blanco a una distancia determinada, sino que nos guíe en el uso racional de las armas de fuego en el ejercicio de la legitima defensa...que nos enseñe como y cuando poder hacer uso de ellas...

Una vez asumida la necesidad del ejercicio de la legítima defensa y consultados a los especialistas de nuestra confianza, todavía nos queda una parte importantísima por asimilar, sin la cual lo demás pierde total significación. Me refiero al hecho de prepararnos mentalmente para las duras imposiciones que este tipo de instrucción puede plantear y que obviamente no todos los individuos están capacitados para asimilar. Máxime si provienen de disciplinas deportivas con un concepto rígido de la seguridad,(como comentábamos más arriba) y que no pueden comprender que se deberá entrenar para las probables situaciones reales que pudiésemos tener que vivir en la realidad. Tomemos un ejemplo de disciplina deportiva con un concepto extremo de la seguridad. Por ejemplo Tiro Práctico. En él está prohibido disparar si alguien se encuentra siquiera cerca y por delante de la línea de fuego...

Si con ese concepto juzgáramos un entrenamiento de tiro táctico que situara la acción con circunstantes cerca o por delante de la línea de fuego, sin duda nos sentiríamos horrorizados y diríamos  que los que hacen eso son “Unos loquitos”...Que no observan las normas de seguridad...Como vemos, el no aceptar realidades como las expuestas, por no tener asumido que son roles y reglas diferentes, harán imposible que se avance  en el desarrollo de sus técnicas. De nada valdrá tener la mejor arma y equipo, o tener idoneidad en el tiro, si no comprendemos que la realidad impone situaciones imprevistas, en donde quizá, debamos desplazar la boca del cañón hacia circunstantes inocentes, ¡incluidos nosotros mismos!... Como puede ser esto posible?... Un ejemplo: Supongamos que manejando un vehículo recibimos una agresión por el lateral izquierdo...siendo diestros, nos queda la mano derecha para empuñar el arma. La izquierda dirige el volante... Que opción tenemos?... Hacemos un rodeo con el arma por arriba del volante para no pasar la boca del cañón por nuestro brazo, perdiendo un tiempo que puede ser vital? O usamos el camino más corto y pasamos la misma  por nuestro antebrazo? El concepto de seguridad pasa a ser en este caso distinto, porque las prioridades son distintas! Si estas ideas no son asimiladas y comprendidas, sin duda no podremos avanzar. Ciertamente  se debe evaluar que es muy peligroso este tipo de entrenamiento. Realmente lo es. Nadie duda que de producirse un disparo accidental, nos heriríamos nosotros mismos! Eso puede deberse por lo menos a tres circunstancias: 1ro.) Haber introducido el dedo índice dentro de la cola disparadora antes que las miras y el arma estén enfrentando el blanco. 2do) Haber aligerado los mecanismos de disparo. 3ro) No haber adquirido la actitud mental adecuada y no haber entrenado en situaciones límite.-

 Hay muchos más ejemplos que podrían considerarse, pero se debe comprender que lo importante es que se entienda que sin la adecuada actitud mental, que haga posible asimilar la dureza de este tipo de entrenamiento no es posible obtener resultados, aún teniendo la mejor arma o equipo, o de la  capacidad económica disponible acorde a los altos costos que este tipo de instrucción plantea.

 

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      Copyright 1999 Juan Carlos Ferreyra tirotactico@hotmail.com   Ultima corrección Setiembre 2002