Juan Carlos Ferreyra

        

          Moderna Concepcion en el Ejercicio de la Legitima Defensa

                                                                        

                                   LA METODOLOGÍA QUE SUSTENTO EN LA INSTRUCCIÓN

                
                               

          ....¿Cual es tu estilo?...- ¿Mi estilo?... !Pelear sin Pelear!  --Bruce Lee en la Película Operación Dragón--

 

                                 Aunque resulte difícil de creer, este es parte de un e-mail que he enviado a una persona interesada en tomar un curso bajo mi dirección en el cual le explicaba los motivos por los cuales no podía acceder a su requerimiento. Tiempo después dicha persona pudo acceder a entrenar bajo mi dirección,  luego de comprender y asimilar la metodología que sustento que obviamente no pasa solo por una cuestión meramente económica. Muchas personas que no me conocen creen que procedo así porque me gusta complicar las cosas o hacerlas difícil. Nada mas alejado de la realidad. Es como lo he aprendido y como he asimilado. En todo caso cumple con el precepto americano: ! TRAIN HARD  FIGHT EASY !

Sin duda, esta persona, cuando lea esta pagina, esbozara una sonrisa, quedando a su arbitrio confirmarlo a quienes la conozcan.

                                       
       El autor (Derecha) En la tecnica Yoko Tobi Geri. Año 1962  

                El autor (Derecha) en la tecnica Yoko Tobi Geri ( Fly Side Kick) en el año 1962

/....Cada uno elige la forma de transitar el camino. Yo solo se hacerlo a mi manera. No busco convertir a nadie. Desconfío de los que quieren convencer a los demás que su religión es la mejor y la única valida. Mi formación es muy dura ya que me he formado en las Artes Marciales. Solo he revertido el concepto de la mano vacía por el de la mano que empuña el arma.

 

 Esto de alguna manera establece el porque de mi línea de pensamiento. Cuando yo tenia 19 años comencé mis practicas de Karate. El profesor residía en Escobar. Era un floricultor y enseñaba Karate solo a un núcleo reducido de alumnos, todos elegidos por el. Absolutamente gratis. No había forma de aprender con el si no se rendían duras condiciones de ingreso. Recuerdo como si fuera hoy cuando un amigo en común de mi familia  de ascendencia nipona (medico acupunturista)  me lo presenta.

Me miro y me dijo en un castellano muy trabado: ¿Usted quiere aprender Karate?  ¿Porque?  Le respondí que deseaba tener un acercamiento mas profundo a la esencia del Zen. Para esa época yo había leído las obras de D. Suzuki ( No el de las motos). Me miro fijo y me dijo...: ¡Mañana! 6.00 horas ¡Aquí!. Me retire después de saludarlo. Contento regrese a mi casa esperando el día siguiente.

 Cuando llegue después de saludarme me indico un lugar cerca del tatami y me pidió que me sentara. Dio su clase. Duro aproximadamente dos horas. Cuando termino me miro y me dijo. ¡Mañana! ¡Misma hora!. Así me tuvo TRES MESES. Solo mirando. Demás esta decir que no me perdía ningún movimiento registrándolo todo cuidadosamente. Cuando llegaba a mi casa entrenaba los movimientos que había visto. Hasta que un día me llamo al tatami ( El acolchado donde se practica que era como una especie de junco) Yo creí que me iba a ordenar algo referente a las practicas. Me señalo una especie de escoba y me dijo:  Barre. 

Me comía los dientes, pero no dije nada. Realicé la tarea cuantas veces fue necesario. Cuando ya estaba por abandonar un día me llamo y me dijo: Juan Carlos... Ahora usted Kata Nro. Uno. (Este es un ejercicio de movimientos combinados de ataque y defensa que comienzan y terminan en un mismo lugar, con un ritmo y velocidad determinados.) Me pidió luego el 2 y el 3. Cuando termine se me quedo mirando fijo y me dijo. ¡Usted mañana Karate! Como diciéndome que ya podía considerarme su alumno.

Entonces comprendí que lo que buscaba era conocer mi temple y el grado de interés en conocer y aprender  la disciplina. A partir de ahí entendí que hay que trabajar muy duro en pos del objetivo. Que lo fácil no siempre sirve. Que el dinero no puede comprarlo todo. Aunque yo hubiese ofrecido cualquier suma no hubiera podido aprender bajo su dirección. Las cosas hoy ya no son así. Han cambiado mucho. Pero no para mí. De esto  ya ha pasado largo tiempo. Aprendí que el caballo no sirve detras del carro.

Pero lo que a mí me sirvió no significa que le sirva a otros. Cada uno debe hacer su propia experiencia, esto es transitar su propio camino. El inteligente solo tropieza una vez con la misma piedra, y comprende que debe aprovechar la experiencia ajena. Al respecto hay un dicho que establece que sabio es el que aprende por propia experiencia, pero más sabio es aquel que hace que la víbora pique al otro.

Procedamos con inteligencia.

 

 

 

 
          Copyright 1999 Juan Carlos Ferreyra tirotactico@hotmail.com   Ultima corrección Mayo- 2003