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Para los ciudadanos legítimos usuarios
de armas que han decidido obtener el permiso de portación de un arma,
una vez logrado, comprueban rápidamente
que el tema no pasa simplemente por un tramite mas o menos complejo, ni por la elección
de que arma portar, lo referido a su calibre su funda y equipo auxiliar.
No han considerado que deben planificar de forma algo diferente su accionar
social y laboral, ya que deben cambiar sustancialmente sus costumbres al
incorporar dicha arma y su equipo a su vida diaria. Quizá deban o deseen
mantener un perfil bajo entre sus amistades o relaciones sociales y laborales
respecto a no divulgar que de
repente se encuentra armado, ya que
muchos de nuestros amigos, conocidos o clientes nunca antes nos han visto con un
arma en la mano o se imaginaron que podríamos llegar a portar una. Simplemente
queremos evitar engorrosas explicaciones que aunque valederas y totalmente
legales pudiera hacernos aparecer como vulgares pistoleros ante los ojos
azorados de nuestro entorno.
Veamos algunos ejemplos que pueden ocurrirle a los usuarios que por primera vez acceden a la portación de un
arma:
Caso Uno:
Ya el simple hecho de concurrir a
un restaurante implicará reconocer que en una mesa de amigos donde todos
distendidamente se quitan el saco para comer uno debe dejárselo puesto, al
comprobar que si bien era cómoda de portar en el coche, la pistolera de hombro
marca ACME que adquirimos en varios U$ representa
un estorbo. O también si adquirimos una pistolera de tobillo para portar
nuestro Snubby se aflojó su cierre cayendo sobre nuestro zapato
dejando el arma a la vista obligándonos a hacernos los distraídos simulando
atar los cordones de nuestro calzado para solucionar el inconveniente,
comprobando como de la mesa de al lado una señora. mayor nos observa azorada y
se pone a cuchichear con el marido quien a su vez llama al mozo quien a su vez
llama a la seguridad del establecimiento terminando por dar apuradas
explicaciones delante de los demás comensales que se enteran por ese medio que
portamos un arma! Precisamente lo que queríamos evitar!
Caso Dos:
Está también la falta de costumbre la que llevará tiempo adquirir. Salimos a
una reunión de trabajo importante...No vamos a ir armados! La dejamos por
supuesto! No sea que nos pase lo del restaurante! Comprobamos que termina la
misma a horas muy avanzadas y debemos llevar a una persona muy importante hasta
un Country que tiene acceso en una zona no muy segura! ¿ Porque no la habremos traído?
Caso Tres:
Esa lección no la olvidamos mas!
En la próxima no nos ocurrirá! La
llevaremos en otra funda que nos permita un mejor ocultamiento y listo! Pero esa
falta de costumbre en su porte continuo hace que por salir apurados a mitad de
camino descubramos que tenemos las funda del arma vacía! La olvidamos en
nuestro cuarto de baño!
Caso Cuatro:
También el hecho que nos preguntemos mas de una vez antes de salir si hoy la
portamos o no puede depender de una elección incorrecta en el tamaño del arma
que hayamos optado! Si compramos por simple gusto, por esnobismo o porque un
amigo la tiene y adquirimos una USP en calibre .45 sin pensar que el mide
un metro ochenta y cinco y pesa cien kilos mientras que nosotros
parecemos el chico de los mandados, seguramente no nos será muy placentero su
porte continuo teniendo en cuenta que hoy tendremos un día demasiado
largo...Será mejor dejarla! Pero... Que ocurre si llegamos a precisarla?
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| Copyright 1999 Juan Carlos Ferreyra tirotactico@hotmail.com Ultima corrección Setiembre 2002 |