

| Moderna Concepción en el Ejercicio de la Legitima Defensa |
MUNICIÓN WAD CUTER CALIBRE .38 SPL
Me encuentro entre quienes opinan que la recarga de munición
constituye una opción mas que importante cuando se quiere lograr ampliar las
prestaciones de determinado calibre. Y esto es valido para cualquier disciplina
de tiro.
En este caso se me ocurrió la idea de
encargar la realización de un molde para un proyectil en calibre ,38 Spl. Wad Cuter, pero estilo Minie,
con
algunas variaciones. Necesitaba darle forma diferente, haciéndola en uno de sus
extremos chato y plano, convirtiendo lo que en la Minie es la punta, en su base
o culote, utilizando su base, como punta, invirtiéndola. En la tercera fotografía se observa la punta obtenida. A la izquierda se puede observar la punta
Minie Original en calibre .54 y de 400 Grains de peso utilizada en fusiles de
avancarga.
Este tipo de proyectil
en calibre .38 con la punta invertida sin duda tiene pobres prestaciones
balísticas a distancias medias, mas si se considera que la idea era dispararlo
en un revolver de dos pulgadas de cañón utilizándolo para tiro al blanco. A distancias comprendidas dentro
de la regla de los 21 pies no esta tan mal. A lo sumo no mas allá de los 15 metros
como en la disciplina FBI. En razón de
utilizar un cañón de dos pulgadas, y en virtud de contar con cantidad suficiente
de uno de los mejores lubricantes del mundo, como lo
es
el Lee Alox, gentileza de la firma Simba Importaciones, solicite
que el molde fuera realizado con micro
canaladuras tal cual puede observarse en la fotografía, de triple moleteado, y
que no necesita trefilado posterior a su salida del molde. En este caso por
contar con el citado lubricante, decidí utilizar para su confección plomo puro,
sin ningún tipo de aleación, tal cual se utiliza en las armas de avancarga, con
el sorprendente resultado que no produce emplomaduras en el cañón, gracias a las
notables propiedades que posee el citado lubricante. Su uso no presenta
inconveniente, ya que una vez obtenidas las puntas se colocan en un recipiente
plano y se le vierte el lubricante que tiene una densidad similar a un aceite
SAE-30 y se remueve ligeramente lográndose rápidamente una homogenización que
cubre todas las puntas. A continuación se toman con una pinza de punta fina y se
colocan paradas sobre una superficie plana y se dejan toda la noche.
Al
día siguiente están totalmente secas y listas para su uso, tomando un ligero
color marrón. Resultados excelentes se logran con pequeñas cantidades de
lubricante. Solamente para disparos de rifle a altas velocidades se aconseja una
segunda colocación al día siguiente. En este caso no es necesario.
Lógicamente que se trata de una punta totalmente deformable al impacto, pero
esto no es de relevante importancia, toda vez que su uso esta destinado para tiro a
blancos de cartón.
Lo que yo buscaba era optimizar el corte producido en el cartón para que
resultara nítido y sin ningún tipo de desgarradura que dificultara la
puntuación.
Si
bien en el mercado americano están disponibles este tipo de moldes los
fabricantes o distribuidores están reacios a enviar a determinadas partes del
mundo cualquier clase de herramienta o accesorio relacionado a la actividad del
tiro y al uso de armamento de cualquier clase, por lo que si se quiere
experimentar, no queda otra que recurrir a los proveedores reconocidos del
ámbito local, habiéndolos y muy buenos, como en este caso.
LOS PASOS PARA LOGRAR BUENOS RESULTADOS
Lógicamente que para lograr buenos resultados
aun tratándose de arma corta y en este caso revolver con dos pulgadas de cañón,
la recarga debe realizarse cuidadosamente. Para ello elijo las vainas que voy a
utilizar, separándolas por marca. Esto tiene la finalidad de lograr
uniformidad
en sus dimensiones, especialmente en su Rim. Sabido es que hay pequeñas
diferencias entre una marca y otra. Ello puede acarrear que al introducirlas en
los alvéolos, alguna vaina quede ligeramente sobresalida, lo que podría originar
una traba. Posteriormente a ello reviso una por una que no tenga grietas o
fisuras, descartándolas de ser así. Luego de ello procedo a pasarlas por el
tumbler no menos de tres horas. Una vez sacadas del tumbler, limpio cuidadosamente su oído y el alojamiento del fulminante, para que ningún resto de
residuo impida su correcto sellado, luego procedo a la limpieza interior
eliminando cualquier resto de residuo carbonoso que pudiera haber.
Esta limpieza exhaustiva obviamente retarda el proceso de recarga. Pero constituye la excelencia que siempre pasamos por alto, especialmente cuando disparamos grandes cantidades de munición.
Sabemos
que el carbón es altamente higroscopico. Es decir que retiene humedad. En este
caso tenemos la humedad ambiente, presente al momento de efectuar la recarga.
Por otro lado no solamente tenemos los residuos carbonosos de la deflagración de
la pólvora que actúan como abrasivo.. Muchos de nosotros olvidamos los residuos dejados por el compuesto
fulminante. Si la pólvora es extremadamente sucia, será altamente erosiva y si a
ello se le agregan las altas temperaturas generadas en disparos de rápida
sucesión, sumados a los residuos del fulminante tenemos un ingrediente mas que
conspira contra la durabilidad y presicion de nuestra arma. Si queremos
optimizar el rendimiento y por ende la presicion, estos pasos son esenciales.
La falta de limpieza de las vainas en la
recarga no es una causa inusual. A mediados de la década del 90 en el circuito
argentino de IPSC competía quizás quien fuera el mejor y mas completo de los
tiradores de la
especialidad
que tuvo nuestro país: Fabián Menéndez. Campeón Nacional de
Pistola, Escopeta y Fusil. Me consta haberlo visto llegar mas de una vez
al campo de entrenamiento con un balde de plástico repleto de municiones para
pistola. Fácilmente debería haber no menos de 1.000, sino mas. Recuerdo que me
llamo la atención lo negras que estaban las vainas, producto de varias recargas
sin limpiar. En una de las oportunidades le mencione el hecho, que no solo
conspiraba contra los Dies de recarga, sino contra su arma, a lo que me
respondió. Lo Se! Pero no tengo tiempo! Si lo hago no tiro! Y la verdad
que a la luz de ello tan mal no le fue. El desgaste de su arma estaba calculado.
Sin duda ha sido el competidor mas cerebral que he conocido en el país ya que
calculaba al milímetro sus desplazamientos y acciones durante los briefing, no
necesitando mas de dos pasadas para memorizar la mejor opción. Y cumplirlo! Este es uno de los casos que conozco que
no se han realizado todos los pasos a la hora de recargar munición.
Quizás como el, haya quienes obvien algunos pasos para ganar tiempo. Sin duda que no es
necesario que las vainas brillen como el oro. Pueden estar muy pulidas en su
exterior y en su interior tener carbón como para realizar
una
parrillada ( barbacoa). Pero se deben conocer las consecuencias. Una: es
el aumento de la abrasión de los cañones. Dos: la dispersión
aumenta e impide resultados optimos.
Un paso final lo realizo si la munición que he preparado debo almacenarla por un tiempo prolongado o aun usarla para portar. Antes de recargar la pólvora, le paso al fulminante una gota de laca o esmalte. Quito el exceso y después procedo a continuar con los procesos. Esto me asegura un correcto sellado del fulminante, evitando que penetre humedad. La prueba final la realizo eligiendo diez de cada cien y las sumerjo en un recipiente con agua, que dejo toda la noche. Al día siguiente las extraigo y seco y las pruebo en el campo de tiro. Hasta ahora no me ha fallado ninguna.
Obviamente que si debemos preparar grandes cantidades de munición nos será imposible realizar todos los pasos enumerados. Pero no realizarlos no debería ser por desconocerlos. Procedamos con inteligencia.
Sitio diseñado para ser visualizado en resolución 800x600
|
| Copyright 1999 Juan Carlos Ferreyra tirotactico@hotmail.com Pagina realizada el 23 de Mayo de 2006 |
2279